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Exportando conocimiento

La presencia de América Latina y el Caribe en los mercados de Servicios Basados en Conocimiento

Especialización Exportadora
ComercioDesarrolloServiciosTecnología
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Exportando conocimiento

La presencia de América Latina y el Caribe en los mercados de Servicios Basados en Conocimiento

La visualización muestra la relación entre actividades económicas basadas en conocimiento frente a otras actividades tradicionales para cada país.

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Los servicios son desde hace tiempo un sector dominante en la economía global. En particular, hay una relevancia creciente de los “servicios basados en el conocimiento” (SBC), los que, gracias al avance de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), son fácilmente exportables en la actualidad. Estos servicios se caracterizan por demandar recursos humanos calificados, por lo que es fundamental contar con una fuerza de trabajo capacitada. América Latina y el Caribe han comenzado a participar activamente en el comercio mundial de SBC y varios países muestran un notable dinamismo. No obstante, la ampliación de este enorme mercado requiere de notables esfuerzos para construir más y mejores capacidades en la región.

Los servicios son desde hace tiempo un sector dominante en la economía global, y representan la mayor parte del producto y el empleo tanto en las economías desarrolladas como en una buena porción del mundo en desarrollo. Asimismo, los servicios se están convirtiendo en el principal núcleo de generación de innovaciones y valor agregado, y concentran la mayor parte del empleo calificado.

En particular, hay una relevancia creciente de un conjunto de actividades denominadas “servicios basados en el conocimiento” (SBC). Esta categoría agrupa a segmentos tan diversos como servicios contables, legales y de consultoría, audiovisuales, diseño, publicidad, software y servicios informáticos, ingeniería, investigación y desarrollo (I+D), salud y educación. Todos ellos emplean intensivamente capital humano de alto nivel de calificación y son usuarios y productores de información y conocimiento para prestar servicios a sus clientes.

Además, esos servicios de alto valor agregado son fácilmente exportables gracias al desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), que han reducido fuertemente el costo de generar, transmitir y almacenar información, así como los costos y tiempos requeridos para coordinar actividades a distancia. Así, por ejemplo, hoy una persona puede ser operada o revisada a distancia (telemedicina), completar un programa universitario dictado en el extranjero (educación a distancia), o tener su casa vigilada por una firma situada en un tercer país.

Cada vez más las empresas se abastecen con servicios provistos fuera de sus fronteras. Las grandes proveedoras internacionales del mercado de outsourcing establecieron “global delivery centers” desde donde prestan servicios empresariales (contabilidad, finanzas, recursos humanos, compras, etc.) e informáticos para todo el mundo. Proyectos de ingeniería u obras de arquitectura pueden ser desarrollados casi enteramente de manera remota e incluso parte de su monitoreo puede ser llevado adelante por la misma vía. También se prestan a distancia servicios que están en lo más alto de los requerimientos de capital humano y conocimiento, como investigación y desarrollo (I+D), asesoramiento y análisis legal y financiero, o desarrollos creativos en publicidad, diseño y audiovisuales, entre otros.

Las estadísticas disponibles no logran captar este proceso en su totalidad debido a la naturaleza intangible del comercio de servicios y las consecuentes dificultades de registro. Sin embargo, aun sabiendo que las cifras conocidas son, en todo caso, un piso del verdadero valor del comercio de servicios, se estima que alrededor del 20% de las exportaciones mundiales totales corresponden al sector de servicios. Estimaciones recientes sugieren que si se mide el comercio en términos de valor agregado (sobre la base del uso de matrices insumo-producto), esa participación llega a casi 50% y supera a la del comercio de manufacturas.

En la actualidad, el comercio de SBC llega a US$ 1,6 billones, una cifra 3,7 veces superior a la del año 2000.[1] El comercio de este tipo de servicios en 2012 superó, por ejemplo, al de alimentos incluyendo materias primas y procesados, minerales, acero, textiles y confecciones, electrónicos y autos, solo por citar algunas industrias conocidas y relevantes a escala global.


Los SBC incluyen servicios contables, legales y de consultoría, audiovisuales, ingeniería, diseño, publicidad, software y servicios informáticos, (I+D), salud y educación, entre otros.


El comercio mundial de SBC ha crecido casi 4 veces desde el año 2000.


Las ventas externas de algunos SBC en América Latina y el Caribe en algunos casos ya superan a las de productos primarios, de gran relevancia en la cesta exportadora de la región.


América Latina y el Caribe participa activamente de esta nueva dinámica del comercio global y hay varias naciones que muestran un alto dinamismo en sus exportaciones de SBC. En algunos casos, las ventas externas de SBC ya sobrepasan a las de productos primarios, de gran relevancia en la cesta exportadora de muchos países de la región.

La ampliación de este mercado representa una oportunidad significativa y la posibilidad de obtener beneficios no solo en materia de divisas y empleo, sino también en el plano de los avances tecnológicos y en la mejora del capital humano. Para profundiza el desarrollo de estos mercados, la región debe realizar significativos progresos en varios frentes, dado que la competencia de otras regiones es potente. Es fundamental poner énfasis en la mejora educativa tendiente a desarrollar más y mejores capacidades en áreas clave como matemática, ciencias o el dominio de idiomas, así como en otros ámbitos cruciales para la prestación de estos servicios, tales como la infraestructura de comunicaciones y el funcionamiento de los sistemas de innovación.

 


[1] Si se suman servicios financieros y seguros, comunicaciones y royalties y licencias la cifra trepa a 2,35 billones de dólares (datos de 2012 de la UNCTAD).

 

 

 

 

 

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